Okja, una película necesaria

Una película que pretende que el espectador reflexione sobre su consumo y sea más consciente de cuáles son los sistemas de producción y desarrollo que hay detrás de la industria alimentaria.

Controversia

No sólo por la historia que cuenta, sino también por la manera en la que se ha hecho posible llevarla a la pantalla.

En primer lugar el gran director surcoreano Joon-ho Bong presentó su proyecto a varias compañías que no quisieron aceptarla por la polémica que podría suscitar hacer realidad una historia así. Fue entonces Netflix quien aceptó “el reto” de contar esta conmovedora historia, cruel y tierna a la vez. En su estreno en el festival de Cannes la película tuvo una gran acogida hasta que apareció el logo de Netflix, cuando comenzó a ser abucheada por aquellos que no aceptan que una gran película pertenezca al mundo de la pequeña pantalla (estreno en Netflix el 28 de junio). El 7º arte sólo puede ser proyectado en salas de cine. Pero es que si no hubiera sido por Netflix, la historia no hubiese podido ser filmada.

Es lamentable que la película esté recibiendo espacios de proyección tan limitados. Sólo por eso yo ya tenía ganas de verla.

Corporaciones · Consumismo

· Experimentos con animales · Ecoterrorismo

En segundo lugar, la cinta cuenta una conmovedora historia en la que se mezclan muchos sentimientos en clave de realidad, sarcasmo y disneyficación. Se habla de cosas sobre las que la gente tiene cierta idea, pero sobre las que prefieren no pensar por ser crueles e inhumanas. Bong quiere hacer reflexionar sobre la predilección de que se consideran algunos animales como comestibles y a otros como mascotas. El chillido iguala a todos los mamíferos en un mismo grupo. Incluso a los humanos. Nos emociona, nos duele, nos aterra y, sobre todo, nos pone en alerta. “Va contra esta idea de volvernos sonámbulos y vivir en una especie de consumismo estúpido”, dijo Swinton.

 

<<Del cerdo todo es comestible. Todo, menos los chillidos.

Y sólo podemos venderlos muertos>>

“El mundo tiene 7 mil millones de habitantes. 805 millones de personas pasan hambre todos los días, incluídos 30 millones en los EE.UU. Nos quedamos sin comida y ni hablamos del tema”. Esta es la excusa para criar millones de cerdos. Pero como los cerdos que existen naturalmente no son suficiente, hay que crear cerdos transgénicos mucho más grandes: los supercerdos. Animales de laboratorio que acabarán convertidos en barritas de cecina con la excusa de satisfacer el hambre en el mundo.

Al fin y al cabo, lo importante del cine no es dónde se proyecta sino lo que sucede entre la película y el espectador. Las emociones y reflexiones que se suscitan. Y yo personalmente, no me había emocionado tanto con una película desde hacía mucho tiempo.

Y el cartel de la película, explícito e insuperable.

 


Los personajes:


porutopias@gmail.com

@por_utopias

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