A mí no me gustan los animales (eso dicen)

En mi casa nunca tuvimos una mascota y supongo que por eso cuando iba a casa de mis amigos no me acostumbraba al hecho de que un perro me diera besitos, como suelen decir los dueños ツ. No me agradaba demasiado que los gatos se restregaran contra mi pierna y me dejasen toda llena de pelos. Por otro lado, tampoco me hacía demasiada gracia que alguien tuviera un hámster en una jaula viéndole dar vueltas en una rueda, ni disfrutaba de ver a un par de pájaros cantando en una jaula y dándose con el techo cada vez que creían poder volar libremente. “Ay, es que a ti no te gustan los animales”. Poco a poco te convencen, y te vas convenciendo, de que no eres una gran fan de los animales.

 Tiempo después, tuvimos a un perro en nuestro piso de estudiantes, un perro intentando ser domesticado por su dueño pero conviviendo con no sé cuántas personas más. El pobre perro se hacía caca donde pillara, destrozaba lo que dejaras a su alcance, todo lo lamía, las papeleras estaban derramadas cada día, etc. “Es que el perro es hiperactivo”. Lo que le pasa, igual que a un niño mal denominado hiperactivo, es falta de atención, necesidad de más movimiento, más actividad, más vida. Necesita correr, brincar, y olfatear, no quedarse en un piso con nuestros mimos y un hueso de goma y castigarle cada vez que hace algo impropio; igual que al niño que se le deja delante de la TV o de la videoconsola y se le regaña si da la lata, grita o salta por los sillones.

 Y aunque sea duro reconocerlo y la gente no esté de acuerdo conmigo, por nuestro propio disfrute y necesidad de compañía, hemos domesticado animales para al final tenerlos encerrados entre muros y gozar de su compañía y amor. Y claro, así hay luego miles y miles de perros y gatos abandonados por dueños que un día los compraron, satisfaciendo así su deseo de querer/tener/poseer, y al tiempo se cansaron y ya no querían seguir cargando con dicha responsabilidad. Cuánta crueldad; no se trata de una mascota, se trata de una vida, de un ser vivo que merece algo más que eso. Menos mal que hay tantísima gente que, por otro lado, recoge animales de la calle, acoge animales que ya existen (y necesitan a alguien o su vida acabaría pronto), gente que desde el principio da su vida por ellos y por tener una relación con ellos, no sólo poseerlos.

Y hablando de “me gustan los animales”, si éstos son muy grandes, construimos Zoos y Acuariums para poder disfrutar de ellos aunque no estén en su hábitat natural. ¿Realmente el amor por los animales se demuestra haciéndolos “nuestros”?. Yo durante un tiempo tuve peces en un acuario y me siento realmente avergonzada cada vez que pienso que por mi propia satisfacción tuve a unos pobrecillos peces viviendo entre unos cristales en mi salón. Y era así, me gustaban tanto y me parecían tan monos que quería tenerlos. Maldita incoherencia…

El dibujante que un día dijo ¡Basta!

 

 Hace un par de años, me empecé a juntar con círculos de personas que de una manera u otra creían y luchaban por una sociedad más justa y democrática y muchos de ellos lo unían al hecho de que los derechos de los animales también han de ser respetados. Hablando de justicia, equidad y derechos humanos, empiezas a pensar de manera más holística, y escuchas, analizas e interiorizas discursos y explicaciones que te hacen reflexionar sobre nuestros hábitos de consumo, sobre nuestra cultura alimentaria, sobre la verdad de los productos de origen animal y la industria que lo engloba.


Cuando un día hablábamos sobre la libertad y la justicia estábamos sentados ante filetes. Estoy comiendo miseria, pensé para mí cuando tomé el primer bocado, y lo escupí❞. Alice Walker.


 Empiezas a abrir los ojos a la injusticia que crea el ser humano al criar y explotar animales para su propio beneficio; la injusticia que significa atiborrar a los animales [sin su consentimiento] con hormonas para el crecimiento y antibióticos, destruyendo por completo lo que hubiera significado el ciclo de la vida y de la alimentación entre seres vivos. Y todo basado en la idea de que las proteínas de los animales son neceserias para nuestro cuerpo y nuestra supervivencia. Pero, ¿qué proteínas, las que provienen de vacas infladas y chutadas de antibióticos?, ¿las de los pollos que crían en cubículos para inflarlos y en 50 días ser lo suficientemente rentables como para matarlos?, ¿la de los cerdos o conejos que “viven” atemorizados y autolesionándose en jaulas diminutas?.  Paulatinamente dejas de comer carne. Casi siempre se empieza con la carne, luego el pescado, huevos, leche… Vas conociendo todas las alternativas que hay (y cómo se autorregula positivamente tu organismo) y de repente, tienes una dieta casi vegana. Porque no se trata solamente de no comer cadáveres, sino de dejar de aprovecharnos y explotar a los animales para nuestro disfrute.


Los animales existen por sus propias razones. No fueron hechos para los humanos, de la misma manera en que los negros no fueron hechos para los blancos o las mujeres creadas para los hombres❞. Alice Walker


 Yo no soy ninguna predicadora y además no soy la “típica vegetariana” que su amor por los animales le lleva a acoger a perros y gatos en su casa. No soy una persona que justifique ni siquiera tener mascotas. Y no me considero ni mejor ni peor. Yo siento respeto hacia la vida, siento vergüenza hacia la raza humana que destruye y explota todo aquello que le puede dar un beneficio económico sin importarle las consecuencias. Me he convertido en una persona con una filosofía de vida que no se limita a una etiqueta y me siento profundamente orgullosa de ello.

 La vida consiste en aprender, en tener valores o principios (cada uno sabrá si son más o menos morales) y en tomar decisiones congruentes para ser feliz. Lamentablemente de momento no hay solución a todo lo que me pueda preocupar y soy cómplice de muchas injusticias que no puedo evitar. Porque el mercado del sistema neoliberal te hace creer que tienes opciones y tú decides, pero no siempre es así. Puedo reducir drásticamente el uso del plástico, mi consumo de ropa producida en condiciones de esclavitud, la compra de tecnologías de la obsolescencia programada, etc. Pero, ¿podemos dejar de alimentarnos?. ¿Puedo no alimentarme ni de animales, ni de plantas ni de nada de nada?.

 

 No voy a juzgar a nadie porque quiera seguir comiendo vacas y cerdos a la par que denuncia y rechaza el maltrato animal de perros, por ejemplo. Cada cual con su vida hace lo que quiera y nadie tiene derecho a decirle a los demás lo que tienen que hacer. Pero por favor, dejemos de juzgar a quien se esfuerza cada día en su intento por disminuir, evitar y buscar alternativas a lo que cree que no es justo. Abandonemos discursos tan simples y burdos como “no comes animales pero sigues comiendo patatas y también son seres vivos”. ¿Por qué nos empeñamos a veces en no aceptar los cambios de mentalidad de los demás y nos limitamos a burlarnos, infravalorarlos y buscar los 3 pies al gato?.

Un poquito de aquí y un poquito de allá: eso es lo que hace la diferencia y lo que nos hace mejores personas.

Comprenderlo, respetarlo y a veces intentarlo son los granitos de arena que nos podría convertir en una especie realmente evolucionada en la Tierra, antes de que la destruyamos.


porutopias@gmail.com

@por_utopias

 


Anuncios

Me encantaría leer tu/s opinión/es :)

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s